TODOS EN LA MISMA CALLE, TODOS EN LA MISMA ESCUELA

Ejes del nuevo modelo de currículo III por

Juan de Dios Fernández Gálvez. Orientador jubilado


La INCLUSIÓN EDUCATIVA, es otra de las características del nuevo modelo curricular. No es una novedad, la LOE (2006) ya la incluía, lo que sucede es que ahora es más acuciante la necesidad de ponerla en marcha de forma generalizada. Hay muchas “recomendaciones y “mandatos” internacionales para ello. España ha recibido alegatos para que aumente sus esfuerzos hacia una escuela más inclusiva y desarrolle políticas inclusivas claras en todas las Comunidades (Informes sobre Derechos Humanos y Discapacidad, ONU, 2011, 2017, 2018, 2019). La Unión Europea también es clara en este aspecto, en 2003 ya recopiló todos los informes que había realizado sobre educación inclusiva para darle más impulso; en 2009 realizó una publicación dando recomendaciones que guíen a políticos y profesionales para la puesta en práctica de la Inclusión.

En 2008, España firmó su adhesión a la Convención sobre los Derechos de las personas con Discapacidad ONU.(lo que la convierte en un documento adjunto a la Constitución Española)

La inclusión escolar es una cuestión de justicia social, es un principio básico en cualquier sociedad democrática. En la sentencia del Tribunal Constitucional 10/2014, se califica la inclusión en los centros escolares como un “derecho fundamental de cada niña y niño” (artículos 27 y 14 de la Constitución), lo que la convierte en una “obligación” para todas las Administraciones. El Tribunal Supremo, en la sentencia 1976/2017, matiza y detalla cómo se ha de cumplir este “derecho fundamental de niños y niñas”.


¿Qué es y qué no es “Inclusión Educativa”?

  • ES una escuela que dé respuesta a las necesidades de todos y cada uno y una de sus alumnos y alumnas, es una escuela que garantice su desarrollo integral al máximo de sus posibilidades, en un proceso de socialización con igualdad de oportunidades.

  • NO ES, dar la posibilidad de estar en un colegio ordinario a costa de limitar su desarrollo integral. Tampoco es estar en un colegio especial limitando su proceso de socialización.

Es posibilitar el aprender lo máximo posible, lo más juntos posible. Es participar de pleno derecho. Es una escuela en la que todo el alumnado percibe que se tienen expectativas positivas sobre su desarrollo, se tienen y se hacen explícitas en palabras y hechos. No es una mejora de la escuela actual, es una transformación de mentalidad y de currículo: es aceptar la diversidad de todo el alumnado y considerarla como un valor social y académico. Es una transformación del currículo, no es tener un currículo para el alumnado medio y hacer adaptaciones para los “más diferentes”, es tener un único currículo en el que todos y cada uno encuentre su espacio de desarrollo (aprendizajes categorizados; metodologías colaborativas y participativas; más evaluar y menos calificar, evaluación formativa…)


La LOMLOE, sitúa la “educación inclusiva” como principio clave, en todas las etapas (arts. 1, 4). El modelo de currículo planteado, en línea con los avances científicos –pedagogía, psicología, neuroeducación- y los mandatos europeos, es muy adecuado para la escuela inclusiva (arts. 18, 19, 26, 35, 39). Organiza la equidad y la escolarización…arts 71-88; en artículo 80, marca los principios inclusivos. Además, pone un tope de 10 años para ir dotando a los centros ordinarios de recursos apropiados, para formación del profesorado y reajuste en centros específicos para una doble función: atender a alumnado con necesidades educativas muy extremas y ser centros de recursos y apoyo especializados a centros ordinarios (adicional cuarta LOMLOE)


De forma rápida, ¿cómo sería esa escuela inclusiva? En la programación y su puesta en práctica en el aula, se garantizarían los aprendizajes esenciales, para todos y cada uno, se tendría una amplia oferta de aprendizajes (conceptos, estrategias de pensamiento, valores) que se aprendería con múltiples “situaciones de aprendizaje” (trabajo cooperativo, en grupo reducido heterogéneos para aprendizajes nuevos, en grupos homogéneos para afianzamiento y avance); docentes con breves explicaciones grupales y tarea de acompañamiento y supervisión de alumnado (individual y en equipos); situaciones de dos docentes en el mismo aula; realización de tareas sociales en equipo; muchas puestas en común en grupo y posterior corrección colaborativa; evaluación formativa (registro evaluativos de hábitos, procesos, uso de técnicas como rubricas, porfolio…)


¿Qué ventajas tiene? En el campo social. En la escuela se aprende a vivir y a convivir.

Pues si la pluralidad y diversidad de la calle está en el centro y en el aula, se abre la posibilidad de vivir y aprender a convivir para el mundo plural en que se han desenvolver cuando sean mayores, tanto en el mundo social como laboral. En el campo cognitivo. La neuroeducación ha demostrado que el cerebro desarrolla mucha más actividad en situaciones de trabajo colaborativo en equipo, con compañeros con intereses y niveles diferentes, así se potencia el pensamiento divergente, clave para adaptarse a un mundo en constante cambio. Trabajar siempre en contextos homogéneos castra la creatividad y empobrece el pensamiento.




Aulas inclusivas, hacen patios y centros inclusivos.

Centros inclusivos, hacen una sociedad más justa.


¡¡SIN INCLUSIÓN PIERDE LA EDUCACIÓN y PIERDE LA SOCIEDAD!!

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